Medicina personalizada puntera, pero sistemas sanitarios que siguen discapacitando a los pacientes

Anuario iSanidad 2025
Dr. Nicolás Martínez Velilla, director científico del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdISNA)

Todos somos conscientes del progresivo envejecimiento poblacional y este es un hecho del que debemos sentirnos orgullosos. Es el resultado final de múltiples factores, siendo los avances médicos uno de los más importantes.

En este contexto de envejecimiento surge un modelo de paciente distinto al tradicional, con multimorbilidad, polifarmacia, fragilidad, discapacidad y, en ocasiones, deterioro cognitivo. Es un paciente que consume numerosos recursos, complejo en su manejo, y en el que una valoración geriátrica integral facilita tanto el diagnóstico como la ubicación y correcta utilización de recursos.

Es en este tipo de paciente donde suelen ocurrir más hospitalizaciones, siendo estos episodios un momento clave en su trayectoria vital. Es un periodo que, correctamente manejado, puede suponer un beneficio adicional a los lógicos generados por el manejo diagnóstico y terapéutico.

Por otro lado, puede desencadenar una cascada de discapacidad y dependencia y finalizar con una institucionalización, con todo lo que ello supone tanto a nivel individual como colectivo.

Todos somos conscientes del progresivo envejecimiento poblacional y este es un hecho del que debemos sentirnos orgullosos

Hace ahora 75 años, la doctora Marjorie Warren, madre de la geriatría moderna, sentaba los postulados que siguen estando vigentes acerca de aspectos relacionados con la hospitalización, especialmente en personas mayores. La Dra. Warren planteaba la importancia de hacer todo lo posible por evitar que una persona hospitalizada perdiera la independencia para realizar actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, incluida la realización de ejercicio durante la hospitalización.

Sin embargo, a pesar de que numerosos aspectos de la medicina han ido progresando a niveles muy sofisticados, como pueden ser los relacionados con la medicina personalizada, seguimos olvidando la importancia de aspectos básicos relacionados con la prevención de la discapacidad.

Dicho en otras palabras, y con una pregunta sencilla de entender, ¿de qué nos sirve tener la mejor de las tecnologías diagnósticas o el más moderno y eficaz tratamiento si tras una hospitalización nuestros pacientes se discapacitan y vuelven a su domicilio siendo dependientes?

Dentro de la continuidad asistencial en este tipo de pacientes, las evidencias nos indican que es factible modificar nuestros modelos de hospitalización y de continuidad asistencial, dando paso a otros más humanos y sensibles: no exclusiva ni necesariamente relacionados con aspectos cuantitativos y de supervivencia, sino con calidad de vida y experiencia vital.

Significa la transición desde un modelo exclusivamente centrado en la enfermedad a uno centrado en la función y, en definitiva, en la calidad de vida

Es necesario adaptar nuestros sistemas sanitarios a nuestros pacientes y no forzar que los pacientes se adapten a dichos modelos, que en numerosas ocasiones son obsoletos y anacrónicos.

Significa la transición desde un modelo exclusivamente centrado en la enfermedad a uno centrado en la función y, en definitiva, en la calidad de vida. Es en este contexto donde surgen estrategias de evaluación y manejo individualizado y personalizado para prevenir el deterioro funcional y cognitivo asociado a la hospitalización y a la mala planificación de los cuidados.

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