Seleccionar bien al paciente, clave ante los nuevos tratamientos para la esteatosis hepática metabólica

F.D.R.
La llegada de nuevos tratamientos farmacológicos para la esteatosis hepática metabólica ha situado la correcta selección de pacientes en el centro del abordaje clínico. Los especialistas subrayan que no todos los pacientes requieren el mismo tratamiento y que el mayor beneficio se concentra en aquellos con fibrosis significativa o avanzada, el grupo con más riesgo de complicaciones hepáticas.

La esteatosis hepática metabólica, antes conocida como hígado graso no alcohólico y denominada MASLD por sus siglas en inglés, afecta aproximadamente a uno de cada tres adultos en los países occidentales. En España, la prevalencia ronda el 32%. Aunque la mayoría de los casos presentan formas leves, alrededor de un 10% de los pacientes desarrolla fibrosis avanzada y cerca de un 2% evoluciona a cirrosis.

La Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) advierte de que esta enfermedad podría convertirse en una de las principales causas de cirrosis, cáncer de hígado y trasplante hepático si no se refuerzan las estrategias de prevención, diagnóstico precoz y tratamiento. Este fue uno de los temas destacados en el 85º Congreso de la SEPD, celebrado en Sevilla del 11 al 13 de junio.

Los nuevos fármacos se dirigen especialmente a pacientes con fibrosis significativa, el grupo con mayor riesgo de progresión hepática

«El éxito o el fracaso de esta nueva terapéutica va a depender, en buena medida, de nuestra capacidad de seleccionar bien el paciente», señala la Dra. Paula Iruzubieta, experta de la SEPD y especialista en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander.

Hasta hace poco, las recomendaciones sobre alimentación saludable, pérdida de peso y actividad física eran prácticamente las únicas herramientas disponibles para frenar la progresión de la enfermedad. Sin embargo, la situación ha cambiado con la llegada de los primeros tratamientos farmacológicos dirigidos a las formas más avanzadas.

Según la Dra. Iruzubieta, «estos tratamientos han demostrado por primera vez la capacidad de resolver la inflamación hepática característica de la enfermedad y mejorar la fibrosis». Esto abre la puerta, añade, «a modificar su historia natural y reducir el riesgo de complicaciones graves».

En fases iniciales, el pronóstico de la esteatosis hepática metabólica está determinado sobre todo por las complicaciones cardiovasculares y metabólicas. En estos casos, las intervenciones sobre el estilo de vida siguen siendo la medida más eficaz y rentable. En cambio, cuando aparece fibrosis significativa o avanzada, el riesgo de progresión hepática aumenta de forma considerable. «Es precisamente en esa ventana donde el tratamiento farmacológico específico cobra todo su sentido y donde se concentra la indicación aprobada», apunta la especialista.

La esteatosis hepática metabólica puede permanecer oculta durante años y presentar transaminasas normales incluso en presencia de enfermedad

La identificación de estos pacientes se apoya cada vez más en herramientas no invasivas. Entre ellas destacan índices analíticos sencillos, como el FIB-4, y técnicas de imagen como la elastografía hepática. Estas pruebas, junto con la valoración de la edad y las comorbilidades, permiten decidir qué pacientes deben derivarse a hepatología, cuáles precisan seguimiento estrecho y cuáles podrían beneficiarse de los nuevos tratamientos.

La dificultad añadida es que la enfermedad puede permanecer oculta durante años. Por este motivo, se la considera una «epidemia silenciosa». Como ocurre con otras enfermedades hepáticas, apenas produce síntomas durante buena parte de su evolución. Además, parámetros habituales como las transaminasas pueden mantenerse dentro de rangos normales incluso en presencia de enfermedad, lo que puede retrasar el diagnóstico.

Los determinantes sociales también influyen en el riesgo de desarrollar esteatosis hepática metabólica y en su evolución. El Dr. Javier Crespo, experto de la SEPD y director de la Cohorte Cantabria, recuerda que «existe un aforismo que sostiene que el código postal influye más que el código genético en la esteatosis hepática metabólica; no es del todo así, pero sí tiene parte de verdad».

Las personas con mayor vulnerabilidad socioeconómica presentan con más frecuencia obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad hepática metabólica. A ello contribuyen las dificultades para acceder a información sanitaria de calidad, la mayor exposición a alimentos ultraprocesados y un entorno que favorece el sedentarismo.

El nuevo Centro Colaborador de la OMS busca trasladar la resolución de la Asamblea Mundial de la Salud a planes nacionales en Europa

En este contexto, los expertos insisten en que la prevención no puede recaer solo sobre el individuo. «Se trata de una enfermedad compleja que requiere estrategias coordinadas de educación, salud pública y promoción de hábitos saludables», afirma el Dr. Crespo.

La preocupación por la carga asistencial de la enfermedad hepática también ha llegado al ámbito internacional. La Organización Mundial de la Salud (OMS), Imperial College London y la Asociación Europea para el Estudio del Hígado (EASL) han inaugurado el primer Centro Colaborador de la OMS dedicado específicamente a la enfermedad hepática.

El nuevo Centro Colaborador sobre Enfermedad Hepática Esteatósica, alojado en Imperial College London, tendrá como objetivo trasladar a planes nacionales la resolución sobre enfermedades hepáticas adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2026. Su actividad se centrará en los 53 Estados miembros de la Región Europea de la OMS.

La enfermedad hepática es actualmente la única gran enfermedad no transmisible que sigue aumentando en Europa. La cirrosis y el cáncer de hígado causan conjuntamente unas 780 muertes al día en la región europea, aproximadamente una cada dos minutos.

La esteatosis hepática metabólica afecta a uno de cada tres adultos y puede permanecer oculta durante años

«Todos los demás grandes asesinos en Europa, las enfermedades cardiovasculares y la mayoría de los cánceres, evolucionan en la dirección correcta. Las enfermedades hepáticas evolucionan en la dirección opuesta. Eso debería preocuparnos mucho más de lo que lo hace», afirma el Dr. Hans Kluge, director regional de la OMS para Europa.

El centro estará codirigido por el Prof. Mark Thursz y la Dra. Pinelopi Manousou, con EASL como socio clínico y científico. Durante su plan inicial de cuatro años, realizará una evaluación paneuropea de la enfermedad hepática esteatósica, elaborará informes de políticas respaldados por la OMS y desarrollará herramientas de prevención y formación para los Estados miembros.

«Alojar este centro significa que el Imperial College de Londres ya no solo contribuye con evidencia científica sobre las enfermedades hepáticas: ahora formamos parte del mecanismo que transforma esa evidencia en políticas nacionales en toda una región de la OMS», señala el Prof. Thursz.

Para la Dra. Pinelopi Manousou, «las enfermedades hepáticas suponen una carga alarmantemente elevada para los sistemas sanitarios europeos. En el Reino Unido, por ejemplo, la enfermedad hepática esteatósica representa aproximadamente uno de cada veinte ingresos hospitalarios».

La EASL aportará su red de más de 7.000 hepatólogos e investigadores de más de 120 países. Su secretaria general, la Prof. Debbie Shawcross, resume el reto en que «la enfermedad hepática ya no es una afección silenciosa: es un creciente fracaso de salud pública para el que disponemos de herramientas de prevención. Lo que falta no es evidencia, sino acción».

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