Dr. Guillermo Sierra. Ex presidente de la OMC
Tras más de tres años de negociaciones, el Ministerio de Sanidad y varios sindicatos del Ámbito de Negociación han anunciado un acuerdo para el nuevo Estatuto Marco del personal sanitario. El Ministerio lo ha presentado como un “gran día” para el Sistema Nacional de Salud. Sin embargo, la ausencia de los representantes mayoritarios de los médicos revela una realidad diferente: un texto aprobado sin escuchar a los representantes reales de los médicos, que sostienen la asistencia sanitaria, esta abocado al fracaso. Los hechos son como son, aunque a algunos les gustaría que fueran de otra manera.
La ausencia de los representantes mayoritarios de los médicos revela que el texto aprobado ha nacido sin la aprobación real de los médicos
Cuando las decisiones estratégicas se toman sin integrar a quienes cargan con la mayor responsabilidad clínica, el resultado no es cohesión, sino desilusión profesional. Y esa desilusión se traduce, cada vez más, en la migración hacia la asistencia privada. El crecimiento de este sector no se explica solo por incentivos económicos, que tampoco son una maravilla, sino por la sensación de que lo público ignora las condiciones reales, ignora la opinión de los profesionales y solo son ensalzados cuando hay intereses políticos por medio.
Los sindicatos médicos llevan meses señalando que el borrador del Estatuto debe contemplar la especificación de los médicos. En la asistencia sanitaria todos son imprescindibles, nadie es mas que nadie, pero cada profesión tiene sus responsabilidades y funciones específicas. Por un lado, la formación, porque los itinerarios formativos, esenciales para actualizar competencias, siguen sin un marco definido y protegido. Por otro lado, la responsabilidad profesional porque el médico asume un nivel de responsabilidad clínico legal diferente al de otros perfiles sanitarios. Por último, las condiciones laborales específicas porque las guardias, continuidad asistencial y disponibilidad permanente siguen sin encaje claro en la normativa. El texto es muy mejorable en estos apartados.
La Ministra, en su comparecencia presentando este Estatuto, dijo que en unos años, cuando se mire hacia atrás, se varan las ventajas del mismo. Por favor, que mire hacia atrás y vea los fracasos de todos los estatutos y de todos los políticos, por no haber escuchado a los médicos. Con este pasara exactamente lo mismo. Este Estatuto y por lo tanto la Ministra, es el mejor colchón para hacer crecer la asistencia privada en detrimento de la publica. Ambas asistencias sanitarias, la pública y privada deben coexistir, complementarse, pero nunca nutrirse una a costa de la otra.
El crecimiento del sector privado se entiende por la sensación de que lo público ignora las condiciones reales e ignora la opinión de los profesionales
Ante esta situación, la profesión médica ha decidido mantener movilizaciones. La lectura es evidente: si un Estatuto Marco no incorpora la voz de quienes deben aplicarlo, entonces es un documento del Ministerio, no de los profesionales médicos. El rechazo por actuar sin escuchar al médico no debería sorprender. En sanidad, todos los profesionales como he dicho son imprescindibles, pero las funciones y responsabilidades difieren. Pretender homogeneizar la realidad laboral de perfiles tan distintos, conduce a normas ineficaces y a un mayor conflicto.
Incluso si el Ministerio defiende un Estatuto Marco común porque reconoce la singularidad de la enfermería, ¿por qué no aceptar también un Estatuto específico para la profesión médica? Incluso, ¿por qué no articular un Estatuto propio de enfermería, tal como puede reclamarlo esta profesión?. Reconocer la diversidad profesional no fragmenta el sistema; al contrario, lo fortalece al dotar a cada perfil de un marco adecuado a su práctica.
¿Y por qué no un Estatuto para Enfermería? Reconocer la diversidad profesional no fragmenta el sistema sino que ofrece a cada perfil un marco adecuado a su práctica clínica
El Estatuto Marco podría ser una oportunidad histórica para modernizar el empleo público sanitario y fortalecer la sanidad publica. Pero para que lo sea, debe escuchar a quienes tienen la mayor carga asistencial y la mayor responsabilidad clínica y por favor, que la Ministra no insulte nuestra inteligencia diciendo que los médicos están representados por los que han firmado este Estatuto.
Sin diálogo real, el texto difícilmente generará estabilidad o motivación en los profesionales de la medicina, de la enfermería y de la odontología. Todos imprescindibles y cada uno, con su participación y responsabilidad especifica.













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