“En vez de disfrutar de mi resultado tengo que dar explicaciones, es injusto y doloroso”

Gema Maldonado Cantero
Cuando el viernes por la noche Bianca Ciobanu comprobó que había conseguido la primera posición en el examen MIR de este año, no imaginaba que apenas 48 horas después iba a estar en el ojo del huracán. Mientras asimilaba la noticia, las redes sociales cocinaban la polémica a través de usuarios, muchos de ellos anónimos, que comenzaron a sembrar la sospecha sobre la limpieza de su puntuación: 188 respuestas correctas netas sobre 200, lo que le otorgó una puntuación de 119. Acusaciones de supuestas trampas que han desbordado el mundo de X o de Instagram, pero que no se han verificado.

Bianca Ciobanu aún se muestra incrédula por lo que está viviendo estos días. «En vez de disfrutar de mi resultado tengo que estar dando explicaciones de mi examen que es totalmente transparente», cuenta a iSanidad. «Es injusto y doloroso, y espero que esto no le pase a nadie nunca. Me parece una aberración«, lamenta. Pero más allá de cómo está afrontando la situación, afirma que «no tiene ningún inconveniente» en que se verifique lo que sea necesario. «Si la Administración considera oportuno revisar cualquier cosa de mi examen, me pongo a su disposición con absoluta tranquilidad«, afirma.

«Si la Administración considera oportuno revisar cualquier cosa de mi examen, me pongo a su disposición con absoluta tranquilidad», afirma a iSanidad Bianca Ciobanu

Un perfil distinto

La futura R1 insiste en «la tristeza» que está suponiendo para ella «que se hayan puesto en duda mis resultados a partir de comentarios anónimos en redes, muchos de ellos basados en conjeturas sobre expedientes o supuestas correlaciones». Ciobanu se refiere a las voces que han señalado la existencia de un patrón al que responden los MIR que obtienen las mejores puntuaciones habitualmente.

Entre esas voces se encuentra la Asociación MIR España, que compartió en sus redes algunos de los mensajes y publicaciones que no veían posible que aspirantes con expedientes académicos no especialmente brillantes pudieran obtener una puntuación que los situara en los primeros puestos. Tradicionalmente los primeros números de orden responden a un perfil de médicos que tuvieron notas medias muy altas en el grado, un perfil al que no responde Ciobanu y otros aspirantes que han tenido muy buenos resultados en la convocatoria actual.

«Mi perfil no encaja en el estereotipo clásico del opositor, pero la excelencia no responde a un único molde»

«Es evidente que mi perfil no encaja en el estereotipo clásico del opositor recién graduado con un expediente lineal sobresaliente. No estamos acostumbrados a encontrarnos a personas como yo, que hemos estudiado durante mucho tiempo a pesar de la edad y de los límites. Pero existen trayectorias diversas, como la mía, y la excelencia no responde a un único molde. Tenemos que acostumbrarnos a ver triunfar a mujeres como yo», defiende la futura residente.

Ciobanu es una mujer de 41 años que comenzó a estudiar Medicina en la treintena. De origen rumano y con nacionalidad española, reside en Cataluña y se graduó por la Universitat Rovira i Virgili. Durante el grado hubo cursos en los que tuvo que compaginar el estudio con el trabajo y no tiene reparo en reconocer que no había sido una «estudiante excepcional», pero reivindica que «el rendimiento en el MIR depende de múltiples factores, entre ellos la estrategia específica de preparación, y no únicamente el expediente previo».

«Tenemos que acostumbrarnos a ver triunfar a mujeres como yo»

Cuenta que lleva preparándose para este examen cuatro años con una estrategia de estudio denominada Pomodoro, con la academia AMIR. «He aplicado métodos de organización del tiempo, he priorizado los contenidos, y me he hecho muchas preguntas y he hecho mucha introspección. Compatibilizar el estudio y otras responsabilidades exige planificación rigurosa y constancia, pero es perfectamente viable cuando hay método y compromiso«, defiende.

Desde octubre de 2025 cursa un máster de gestión sanitaria en la Universidad Internacional de Cataluña, que estuvo compatibilizando con la preparación del MIR hasta que se celebró la prueba el pasado 24 de enero. «He estudiado con disciplina», insiste.

Un futuro en Barcelona con tres preferencias a la vista

Mientras sus compañeros empiezan a informarse sobre las opciones que ofrecen los distintos hospitales en los que podrían iniciar su residencia, Bianca no para de recibir llamadas y mensajes estos días, que «están siendo un caos». Aún tiene que decidirse por la especialidad que escogerá, con un abanico de posibilidades completo que le otorga su posición en el MIR.

«Más allá del ruido estoy centrada en la etapa que comienza. Voy a estudiar en Barcelona y me interesan especialmente medicina de familia, endocrinología y dermatología»

«Más allá del ruido estoy centrada en la etapa que comienza. Voy a estudiar en Barcelona y me interesan especialmente medicina de familia, endocrinología y dermatología«. Esta última es la más deseada y la primera en agotar sus plazas, mientras medicina de familia, que oferta un número mucho mayor de plazas, suele que tener dificultades completar su cupo. En su caso «la elección final dependerá de la adjudicación y del proyecto formativo de cada centro, pero todavía no he hablado con ninguno», explica.

Queda por delante la publicación de las listas de resultados definitivas y el proceso de elección y adjudicación de plazas, que desde el año pasado vuelve a ser presencial. Entre tanto, la Asociación MIR España ya ha anunciado que presentará un «informe técnico» al Ministerio de Sanidad con testimonios de aspirantes a plazas MIR que aseguran haber presenciado irregularidades durante la celebración de la prueba. Unas denuncias que han hecho públicas después de la publicación de los resultados provisionales, 36 días después de la celebración de la prueba.

«Para mí el MIR no es un punto de llegada, sino el inicio de una formación especializada que exige humildad, trabajo y dedicación continuada»

Si se cumplen los plazos habituales en el proceso MIR, Bianca y el resto de sus compañeros pasarán a ser R1 entre mayo y junio, cuando se incorporen a sus plazas. Una nueva etapa que la número uno afronta con «responsabilidad y motivación». «Para mí el MIR no es un punto de llegada, sino el inicio de una formación especializada que exige humildad, trabajo y dedicación continuada», concluye.

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