Nieves Sebastián Mongares
Las resistencias antimicrobianas son uno de los principales retos de la salud pública a escala global, con implicaciones clínicas, sociales y económicas de gran alcance. Teresa Coque, microbióloga del Hospital Universitario Ramón y Cajal e investigadora del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria y del Ciberinfec (Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Infecciosas), participó en un encuentro sobre resistencias antimicrobianas impulsado por la Asociación de Bioempresas (Asebio); aquí, analizó los hitos alcanzados en los últimos años, los desafíos pendientes y el papel decisivo de la investigación colaborativa en la lucha contra las resistencias a los antibióticos.
Teniendo en cuenta su trayectoria investigadora en el campo de las resistencias antimicrobianas, ¿cómo describiría los avances más significativos logrados en los últimos años en este campo y qué desafíos persisten?
El campo del diagnóstico ha experimentado una auténtica revolución. Antes, todo se basaba en cultivos, por lo que había que esperar varios días hasta que crecieran. Ahora, existen otros métodos como la espectometría de masas, por ejemplo, que ha acortado los tiempos permitiendo identificar la bacteria en una hora, aunque tenga que tener un pequeño periodo de crecimiento. Pero esto está implementado en los hospitales y supuso un punto de inflexión, porque puedes meter unos paneles y se obtienen resultados de manera súper rápida.
Algo similar ocurre con las PCR, que tienen formatos tanto miniaturizados como no miniaturizados, y crean el point of care. Gracias a esto, se pueden testar muchos patógenos y genes de resistencia de manera muy ágil. También están los paneles sindrómicos, que identifican la etiología de infecciones complejas o la secuenciación. Pero esta última tiene un recorrido mayor porque necesita, de momento, ser igualada a otros métodos en términos de respuesta, rapidez y precisión, porque faltan infraestructuras y personal especializado.
«La secuenciación tiene un recorrido mayor porque necesita de momento ser igualada a otros métodos en términos de respuesta, rapidez y precisión, porque faltan infraestructuras y personal especializado»
No obstante, se está avanzando en métodos prometedores orientados hacia la medicina de precisión en el control de enfermedades infecciosas y resistencias antimicrobianas.
¿Cómo definiría en la actualidad el acceso y equidad respecto a estas técnicas?
El acceso en hospitales terciarios es muy bueno. En España, casi todos tienen acceso a estos métodos que comentábamos. Quizá en niveles de atención secundaria o primaria, no tanto, pero se derivan al terciario cuando se trata de una razón de peso. Por ello, no nos podemos quejar del nivel de implantación, estamos bien y España es uno de los países que más lidera las enfermedades infecciosas en la práctica clínica.
En este sentido, ¿qué importancia cobran reivindicaciones como la de mantener los servicios de microbiología en funcionamiento 24/7?
Todo lo que hemos hablado sobre las medidas de diagnóstico, vigilancia, prevención, tratamiento… no tiene realmente utilidad si no va acompañado de un PROA, es decir, de un plan de uso responsable de los antibióticos. Y esto hay que trasladarlo no sólo a la tecnología, sino combinarlo con un buen programa de uso racional de estos medicamentos y una buena asistencia. En este sentido, si paras el laboratorio y no empieza un cultivo hasta el día siguiente, se produce un retraso en la identificación del agente, una demora en la implantación del tratamiento adecuado y esto tiene consecuencias.
Por todo lo anterior, la atención 24/7 en microbiología es heterogénea, depende de la comunidad autónoma, y es una reivindicación que se puede encontrar en todas las pautas de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc).
«El hecho de que las resistencias a los antibióticos se reconozcan como un reto global de salud quiere decir que su solución tiene que ser transnacional»
¿Qué importancia tiene el trabajo en red, como el establecido desde el Ciberinfec, de cara a ir identificando nuevos retos en resistencias antimicrobianas en tiempo real y aportar soluciones en el menor tiempo posible? Primero, el hecho de que las resistencias a los antibióticos se reconozcan como un reto global de salud quiere decir que su solución tiene que ser transnacional. Esto es importantísimo. Por ello, se crean alrededor de este ámbito temáticas que son sensibles de estudiar o analizar, desde opciones de programación conjunta, que son europeas, y lo mismo pasa en España. Y es que, es tan grande el problema y abarca tantos aspectos, que hay que trabajarlo en red.
Aquí, en cuanto a redes en España de las más importantes es la del Ciberinfec, que viene de lo que era la Red Española de Investigación en Patología Infecciosa (Reipi); pero también hay otras redes que abordan las resistencias a los antibióticos porque es un tema que tiene muchos matices y diferentes aspectos que se pueden tratar desde la investigación básica, la aplicada o la clínica. Además, muchos de los grupos que forman parte de Ciberinfec están implicados en redes europeas y en entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), entre otras. Es decir, tenemos una gran influencia y una gran dinámica de trabajo de grupo.
«Muchos de los grupos que forman parte de Ciberinfec están implicados en redes europeas y en entidades como la OMS o la FAO»
¿Qué relevancia tiene la colaboración entre diferentes disciplinas (como la microbiología, la farmacología y la salud pública) para abordar la resistencia antimicrobiana?
Evidentemente, todos los equipos tienen que ser multidisciplinares, tanto a nivel de práctica clínica como de investigación básica, por la misma definición del problema. Un documento de la UNEP (Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas), aunque realmente es del ‘cuatripartito’ (UNEP, FAO, OMS y Organización Mundial de Salud Animal), que habla de todas las dimensiones de las resistencias y sugiere un abordaje multidisciplinar y dirigido no solamente a un punto, sino a las cadenas de valor. En el sector salud esto se refiere a que cada hospital tenga su propia cadena de valor, lo que abarca desde cómo entra el producto a cómo se administra el uso de la infraestructura… y todo ello influye en las resistencias.
Entonces, hay muchos puntos de vista desde donde se abarca esto, como el político, el regulatorio, el asistencial, la investigación de nuevas terapias… Todos ellos se retroalimentan y son un buen lugar para abordar el problema desde un prisma multidisciplinar y transdisciplinar.
«En lo relativo a tratamientos, la investigación avanza no sólo en el desarrollo de nuevas terapias, sino a nuevas estrategias antimicrobianas como la fagoterapia, inmunoterapia o trasplantes fecales; hay muchas líneas que hay abiertas en este sentido«
Con todo lo comentado, ¿cuáles diría que son los principales desafíos por tratar en materia de investigación en la lucha contra las resistencias antimicrobianas?
Los retos nos vienen dados por las agendas de la investigación, que se basan en cinco pilares clásicos. El primero, el desarrollo del diagnóstico. En segundo lugar estaría la comprensión sobre la transmisión, la cual todavía no comprendemos muy bien, al menos en algunos casos. También estaría el medio ambiente, que ahora mismo es transversal pero tiene una parte muy importante que se está investigando relativa a los factores socioculturales que intervienen en la resistencia; esto es muy importante porque no es lo mismo tener una cultura que otra, seguir unas dietas, o determinar por qué te vacunas o tomas unos determinados antibióticos, ya que todo ello influye mucho.
Luego, por supuesto, en lo relativo a tratamientos, la investigación avanza no sólo en el desarrollo de nuevas terapias, sino a nuevas estrategias antimicrobianas como la fagoterapia, inmunoterapia, trasplantes fecales… y muchas líneas que hay abiertas en este sentido». Por último, estarían las intervenciones de salud pública, no sólo el lavado de manos, sino todo lo que se está trabajando en materia de control y vigilancia de antibióticos.
También se está trabajando en otros aspectos, que entrarían dentro de lo que ya se ha implementado, pero también en hacia donde nos dirigimos, la medicina de precisión, que está todavía «en mantillas» e inexplorada en resistencias antimicrobianas y enfermedades infecciosas.















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