Tan solo un 6% de los españoles vincula vacunas con autismo

J. L. G.
Ante el cada vez mayor ruido mediático de los discursos antivacunas o negacionistas, los españoles en su mayoría (53%) se muestran interesados por los temas científicos. Los puntúan con un 8 sobre 10 en interés, mientras que solo un 9% le da menos de un 5. Este dato, sumado al de que el 6% de los encuestados cree que las vacunas están relacionadas con el autismo, muestra una fotografía en la que la corriente ideológica que rechaza la ciencia no tiene cabida. Sin embargo, sí que muestra cómo la desinformación está muy presente en algunos temas, según el estudio Cultura Científica en España publicado este martes por la Fundación BBVA.

Por ejemplo, que 2 de cada 3 españoles (66%) piensa que los antibióticos destruyen los virus; el 28%, que los extraterrestres nos han visitado; otro 22%, que los humanos nunca han pisado la Luna, y apenas una cuarta parte, que también sea falso que “el cambio climático se produce por el agujero en la capa de ozono”.

El 72% de los encuestados otorga mucha o bastante importancia a la publicación de los resultados en una revista científica

El informe, elaborado a partir de dos encuestas a 2.014 y 2.042 españoles mayores de 18 años, concluye que el nivel de aceptación de creencias anticientíficas y conspirativas es desigual según segmentos sociodemográficos, culturales e ideológicos. En general, estas creencias “sin base científica o contrarias al conocimiento científico varían en función del conocimiento, pero también de la ideología”.

Así, obtienen una mayor aceptación a medida que aumenta la edad, y disminuye tanto el nivel educativo como el nivel de conocimiento científico medido por el test aplicado en el estudio.

Tienden a tener mayor presencia en segmentos sociales de autoubicación ideológica en la derecha, aunque la pauta dista de ser uniforme en las distintas creencias, siendo más marcada a propósito de cuestiones presentes en la esfera política y en las redes sociales, especialmente el negacionismo del cambio climático.

Se confía en las publicaciones científicas

Por otra parte, la población muestra confianza en la evidencia científica. Así, el 72% de los encuestados otorga mucha o bastante importancia a la publicación de los resultados en una revista científica, frente a un 33% que se la otorga a que aparezca en un periódico o en la televisión.

En paralelo, la mayoría de la población entiende que la validez de una teoría científica no es eterna, sino que está sujeta a revisión. No obstante, se observan brechas entre quienes tienen un nivel de conocimiento muy alto del tema, donde casi dos tercios (64%) se sitúa en la parte de quienes refutan la idea de que una teoría, si bien aceptada por la comunidad científica, sea para siempre; mientras, este argumento se reduce a la cuarta parte de aquellas personas que tienen menos conocimientos.

Además, un 93% de los encuestados considera que la comprobación experimental de las teorías, así como la obtención de los mismos resultados experimentales por parte de diferentes investigadores, tienen mucha o bastante importancia a la hora de concluir que una teoría científica es verdadera.

Más estudios, más cercanía a la ciencia

Dentro de esta cercanía mayoritaria y transversal a la ciencia, emergen diferencias significativas según segmentos sociodemográficos: el nivel de cercanía aumenta principalmente con el nivel de estudios y, en menor medida, entre las personas jóvenes y hasta 54 años de edad, y entre quienes trabajan o estudian. No se aprecian diferencias significativas entre mujeres y hombres.

La tipología o distribución obtenida muestra que una cuarta parte de la población española (27%) mantiene un nivel alto de cercanía, y más de un tercio (37%) se sitúa en un nivel medio-alto. El resto, que supone también algo más de un tercio (36%), se ubica en las posiciones de mayor distancia, y dentro de este último grupo destaca un segmento del 14% que no cumple ninguno de los criterios de cercanía definidos.

La razón principal por la que la ciencia interesa es el “placer de aprender cosas nuevas” (58%) y, en menor medida, su “utilidad práctica” (32%). En el otro extremo, para la mayoría de las personas que declaran tener un interés escaso por la ciencia la barrera principal es la “dificultad para entender los temas científicos” (49%).

Mientras que un tercio habla de ciencia con mucha (6%) o bastante frecuencia (27%), un 46% lo hace con poca frecuencia y un 22%, casi nunca.

Por último, el sondeo recoge que la figura de la historia de la ciencia más reconocida por los españoles es Albert Einstein, seguido de Marie Curie e Isaac Newton. Y que, por países, Estados Unidos sigue siendo el que mayor aportación hace a la ciencia, mientras que China supera a Alemania en el segundo lugar.

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