Un paciente con ceguera total recupera la visión de manera parcial a través de la estimulación eléctrica de la corteza visual

Redacción
Un paciente con ceguera total causada por un daño irreversible en el nervio óptico ha recuperado parcialmente la visión natural tras participar en un ensayo clínico de estimulación eléctrica de la corteza visual realizado por personal del área de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina del CIBER (Ciber-BBN) en la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH).

El caso, observado en el marco de un estudio diseñado para evaluar la seguridad y la viabilidad de una prótesis visual cortical, ha sorprendido a los investigadores al mostrar una mejora visual espontánea, sostenida en el tiempo e independiente del implante, según informa la institución académica en un comunicado.

«El procedimiento consistió en la implantación quirúrgica de una matriz intracortical de 100 microelectrodos en la corteza visual primaria, la región del cerebro encargada de procesar la información visual», explicó la Dra. Arantxa Alfaro Sáez, neuróloga del Hospital de la Vega Baja de Orihuela y miembro del grupo NBio de la UMH.

Todavía hospitalizado dos días después, el paciente informó que empezaba a percibir luces y movimientos frente a él: «Apenas habíamos empezado a estimular su corteza visual para, digamos, calibrar el sistema, pero empezamos a gesticularle y el paciente fue capaz de describir correctamente la posición de nuestros brazos; sabía dónde estábamos las personas a su alrededor», señaló la Dra. Alfaro. El paciente lo describió como una sombra en movimiento: su primera percepción visual natural años después de haber quedado completamente ciego.

«Apenas habíamos empezado a estimular su corteza visual para, digamos, calibrar el sistema, pero empezamos a gesticularle y el paciente fue capaz de describir correctamente la posición de nuestros brazos», señaló la Dra. Alfaro

Durante los siguientes meses, se le asignó una rutina diaria de entrenamiento visual con, al menos, 30 minutos de ejercicios estandarizados. Estas pruebas incluían tareas de complejidad creciente para evaluar la percepción de la luz, la localización espacial, el movimiento, la agudeza visual y la sensibilidad al contraste, así como actividades de búsqueda, identificación y seguimiento de objetos, formas, letras y números.

«Los potenciales visuales evocados, que son las señales eléctricas que el cerebro genera en respuesta a estímulos visuales y que nos indican si la información llega correctamente desde la retina, estaban prácticamente ausentes en este participante antes de comenzar el estudio«, explicó Leili Soo, investigadora de la UMH y primera autora del estudio. Sin embargo, estas señales fueron reapareciendo y mejorando progresivamente a lo largo del tiempo, lo que confirmaba una recuperación real y medible.

«Los potenciales visuales evocados estaban prácticamente ausentes en este participante antes de comenzar el estudio», señaló Leili Soo

En conjunto, el voluntario mostró una mejora significativa de la agudeza visual y un aumento notable de su autonomía. Fue capaz de identificar formas y letras de manera consistente, mejorar la coordinación al agarrar objetos y ganar confianza en su movilidad cotidiana. El propio paciente indicó que la visión recuperada le permitía desenvolverse con mayor seguridad en su vida diaria.

«Estos resultados podrían ayudar a desarrollar nuevas aproximaciones terapéuticas para la rehabilitación de la función visual en personas con lesiones severas de las vías visuales, o incluso en otros tipos de lesiones cerebrales, mediante técnicas no invasivas como por ejemplo la estimulación eléctrica transcraneal», ha declarado Eduardo Fernández Jover, investigador principal del estudio, director del Instituto de Bioingeniería de la UMH y jefe de grupo del CIBER-BBN.

Y agregó que «estos hallazgos solo se han producido en uno de nuestros participantes lo que sugiere que es posible que existan características únicas en él que han podido contribuir a estos resultados», añadió el director del Instituto de Bioingenieria de la UMH.

Eduardo Fernández: «Estos hallazgos solo se han producido en uno de nuestros participantes lo que sugiere que es posible que existan características únicas en él»

No obstante, el equipo subraya que todavía se desconocen aspectos clave como el funcionamiento exacto del complejo circuito neuronal que permite la visión, los parámetros óptimos para inducir percepciones visuales o cómo responde el cerebro a una estimulación artificial a largo plazo

«Además, cada cerebro es distinto y la respuesta puede variar enormemente según la patología, la duración de la ceguera y la visión residual previa», explicó Fernández Jover. Además, advierte que «la recuperación observada podría no repetirse en otros pacientes». Desde el Ciber, señalan que futuros estudios determinarán si se trata de un caso aislado o de un fenómeno reproducible.

«Precisamente por esa diversidad, estamos enormemente agradecidos a este paciente y a todas las personas que han participado en estos ensayos clínicos», señalaron los investigadores de la UMH. «Ninguna lo ha hecho con la expectativa de volver a ver, sino con la conciencia de que su contribución ayuda a avanzar en el conocimiento sobre cómo restaurar el complejo diálogo neuronal que hace posible la visión», concluyeron.

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